El ensayo señala que la obra de Hitchcock incluye tres películas que pueden leerse como terror o cercanas al terror: The Birds, Psycho y Vertigo, cada una de las cuales también contiene fuertes indicios de romance.
En Psicosis (1960), basada en la novela de Robert Bloch, la relación ilícita entre Marion Crane (Janet Leigh) y Sam Loomis (John Gavin) enmarca el inicio, y el tenso encuentro en el Bates Motel se describe como una «danza» de secretos ocultos antes de que la película se convierta plenamente en un horror tras el asesinato de Marion.
Los Pájaros (1963) se destaca por su infame incidente de producción: la actriz Tippi Hedren fue obligada a trabajar con pájaros reales, lo que provocó lesiones auténticas durante una secuencia de un minuto que requirió cinco días de rodaje.
El autor también señala que la conducta personal de Hitchcock fue abusiva, citando la autobiografía de Hedren que describe avances no deseados y agresiones físicas, y señalando un patrón más amplio de acoso hacia las mujeres en su círculo profesional.
Si bien el artículo elogia el dominio técnico de Hitchcock, como su uso del sonido, la composición y la cinematografía en blanco y negro para intensificar la suspensa, enfatiza que reconocer sus contribuciones no excusa el comportamiento dañino que acompañó su carrera.