Los dueños de librerías en Grenoble, París, Toulouse y Nantes dijeron que sus locales fueron allanados y saqueados de mercancía tras las protestas del 17 de octubre.
En cada uno de estos lugares, los comerciantes describieron ventanas rotas, estanterías volcadas y mercancía sustraída, aunque aún no se han recopilado cifras precisas de las pérdidas.
Los minoristas afectados están coordinando un esfuerzo conjunto para documentar los daños y planificar la reapertura de sus tiendas.
Las asociaciones locales del sector editorial han ofrecido su apoyo, instando a las autoridades a investigar los incidentes y a brindar asistencia a los negocios afectados.
Si bien las protestas fueron en gran medida políticas, el desbordamiento hacia el sector del libro ha suscitado preocupaciones sobre la seguridad de los espacios culturales durante las manifestaciones públicas.