Johannes Feifel abrió su propia librería en Regensburg, posicionándola como un minorista especializado en títulos de fantasía y romantasy.

La aventura comenzó cuando Feifel vendió siete cartas de Pokémon, utilizando los ingresos para financiar la apertura de la tienda.

Desde su creación, el concepto de la tienda fue claro: atender a lectores que buscan ficción especulativa imaginativa y romántica.

El enfoque de Feifel refleja un mercado de nicho en crecimiento para librerías independientes especializadas en géneros en Alemania.

La nueva librería se integra en la escena cultural de Ratisbona, ofreciendo una selección cuidada que combina la fantasía clásica con las obras emergentes de romantasy.