Los editores de textos legales LexisNexis, Lextenso y Lefebvre Dalloz han defendido públicamente su contenido propietario en respuesta al rápido auge de la IA generativa. Las empresas argumentan que sus bases de datos, construidas a lo largo de décadas, siguen siendo esenciales para una investigación jurídica precisa y que las herramientas de IA corren el riesgo de socavar la calidad y fiabilidad de la información legal.

Los analistas del sector señalan que la edición jurídica ha registrado inversiones por miles de millones de dólares, una oleada de adquisiciones y un mercado bursátil cauteloso. Sin embargo, los líderes del sector sostienen que su contenido curado constituye una salvaguarda fundamental contra la desinformación en la práctica jurídica.